El anclaje de los libros
Rayuela es mi libro. Atravesé el umbral de su historia con la primera frase, “¿Encontraría a la Maga?” Con ella recorrí y revisité con calma todo el edificio construido por Cortázar. Con el tiempo entendí que ocupaba un lugar privilegiado en mi memoria no por ella, ni por Oliveira, ni por ese oscuro ático en París donde había jazz, tango y filosofía o, al menos, no solo por eso. Rayuela se quedó en mí porque la descubrí recién aterrizada en la vida universitaria. Compartí su lectura con quien recorrí un mundo nuevo que deseábamos conquistar. Parte de sus palabras se convirtieron en un lenguaje cómplice, solo de dos, como aquellas “botellas de leche en el........
