Siempre es el Día del Padre
Padre que estás en los cielos, estate aquí con nosotros. Acércate como haces en las mañanas llenas de la escarcha que se comen los corderos, o en los mediodías cuando te esparces como una luz sobre los valles, o en los atardeceres cuando eres esa claridad ya mínima que se va acurrucando humilde para que luzca la noche tendida en el cielo como una colcha de lunas y lunares.
Santificado sea tu nombre por cada criatura, por cada cosa, por el monte que camino o por la llanura, por el agua que brama en la tormenta o que cae leve y mansa dándonos besos de ternura.
Venga a nosotros tu reino, tu forma de hacer las cosas, esa otra cultura. Que pone a la amistad y la querencia por encima del egoísmo, del odio al diferente, al extranjero, al minusválido, al vecino........
