Contradictoria inmigración
Una buena amiga, además de una excelente letrada, me hizo una petición que, en realidad, terminó convirtiéndose en una invitación a mirarme a mí mismo. Me pidió que escribiera sobre la inmigración y sobre esos sentimientos contradictorios que, a veces, despierta en nosotros. Lo curioso es que, sin saberlo, ambos compartíamos una misma incomodidad: la dificultad de conciliar la solidaridad hacia quien se ve obligado a abandonar su país con la preocupación que provoca una inmigración masiva e irregular cuando el Estado parece incapaz de gestionarla. Quizá por eso acepté escribir estas líneas. Porque hay pensamientos que precisamente merecen ser expresados cuando nos incomodan.
Por un lado, siento solidaridad hacia quien se ve obligado a abandonar su país porque no encuentra allí una vida digna. Me cuesta mirar hacia otro lado ante una persona que deja atrás a su familia, sus amigos, su lengua y sus costumbres porque la pobreza, la inseguridad o la falta de oportunidades le empujan a buscar un futuro lejos de casa. Si yo estuviera en esa situación, probablemente haría lo mismo.
Pero, por otro lado, reconozco que siento rechazo ante la llegada masiva de personas a nuestro país cuando esa llegada se produce de........
