El uso político de las tragedias
Recordando tragedias de España, provocadas, accidentales o naturales, tales como el Prestige, Spanair, Angrois, 11-M, atentados de ETA, covid, dana o Adamuz, resulta evidente que de los casos enumerados unos tienen mayor justificación y logran mayor eco en la protesta que otros. No es que haya víctimas de primera, segunda o tercera, sino que hay más razón y mejor o peor coordinación política y mediática. Enjuiciemos la proporcionalidad y correspondencia de una determinada catástrofe respecto al uso político que se hace de ella y de sus víctimas. Constatando la realidad, la izquierda maneja mejor que la derecha ese escenario hasta convertido en propaganda y mantra político.
Por primera vez, y contraprogramadas de forma sospechosa por asociaciones de la dana con probado vínculo político, las familias y víctimas de la tragedia de Adamuz (46 muertos), protestaron de forma pacífica sin insultos esta semana ante el Congreso. Y pese a las evidencias de las mentiras de Transportes y Adif y la ceremonia de la confusión a la que ha jugado el Gobierno como hizo con el apagón, además de ser ignoradas por el Gobierno, no hay dimisiones como en el caso de la riada valenciana con Mazón, dando por sentado que en ambas circunstancias existieron negligencias y pecados de gestión y que la responsabilidad compartida de los gobiernos central y autonómico fue mayor en el caso de la dana que en el accidente de Adamuz. Cuando la protesta cumple con los parámetros de civismo tiene mucha menos penetración social que cuando se teje toda una estrategia política con participación de partidos y medios de comunicación para dar altavoz y multiplicar la percepción. El PSOE contraprogramó a las víctimas de la dana y les dio entrada al Congreso, mientras que por motivos de “seguridad” la concentración de Adamuz fue alejada de las Cortes y el ministro responsable entraba en campaña........
