El barco se hunde
Parece un barco fantasma abandonado a su suerte, como los ciudadanos de Ceuta. Parece un barco a la deriva, como este Gobierno descarriado y sin rumbo anclado desde el abordaje del poder como bucanero caribeño sin conciencia ni ética. Parece un barco pirata, como esos notorios de la cloaca sanchista desde Ábalos a ZP. Pero en realidad es un barco restaurante fondeado en la playa de Silgar de Sanxenxo, en Pontevedra, con más banderas que la ONU de las Naciones desunidas.
No parece una patera repleta de inmigrantes con urgencia de tocar tierra. No es una barcaza ilegal abarrotada de niños y embarazadas en busca de una vida mejor. No es una balsa con magrebíes engañados por Marruecos para usarlos como invasores de la avanzadilla reivindicativa contra territorio español. No es un cayuco de las mafias cuyos ocupantes tendrán derecho a votar a Pedro Mareta por su efecto llamada y su permisiva y electoralista política migratoria. No se trata de una narcolancha de esas que le cuesta vidas a la Guardia Civil porque Interior no dota a nuestras fuerzas de seguridad con medios y equipamiento debidos. No se trata del Bribón de antaño ni del Hispania de la Armada en el que compite Felipe VI, al que Moncloa ha pasado de prohibirle pisar suelo ceutí a señalarle para que hable con su colega Mohamed, también sexto como nuestro monarca, pero mucho más rico y menos demócrata. Este Ejecutivo republicano, que evitó que el rey presidiera el Consejo de Seguridad Nacional, dice que Felipe VI irá a Ceuta y Melilla “cuando se den las condiciones”, es decir, cuando le convenga a Sánchez para que Marruecos no se haga el ofendido y siga callando el volcado de su móvil y el descifrado de Pegasus.
El Ejecutivo dice que Felipe VI irá a Ceuta “cuando se den las condiciones”, cuando le convenga a Pedro Sánchez
Agosto claudica como mes del calor y del eclipse, pero sobre todo como el mes........
