menu_open Columnists
We use cookies to provide some features and experiences in QOSHE

More information  .  Close

De guerras, panfletos y postureos

11 0
29.03.2026

El bombardero estadounidense B-29 ‘Enola Gay’ fue el encargado de lanzar sobre Hiroshima la primera bomba atómica el 6 de agosto de 1945. El proyectil, que causó más de 100.000 muertos y destruyó la ciudad japonesa por completo, fue bautizado como ‘Little boy’ (“chico pequeño”), lo cual resultó ser un sarcasmo al luto universal. La segunda bomba atómica se lanzó tres días después sobre Nagasaki, lo que provocó la rendición incondicional de Japón, hecho que puso fin a la Segunda Guerra Mundial y elevó el número de muertos a más de 200.000. Periódicamente, las guerras se han sucedido en el mundo hasta nuestros días desde los Balcanes, Irak y Siria a Ucrania, Gaza e Irán, que es lo más reciente en la tragedia de la Humanidad. Es muy respetable y una buena causa general estar en contra de las guerras, pero de todas. No vale que haya guerras buenas y malas, de igual forma que no hay corrupción mala ni buena o terroristas buenos y malos ya sean excarcelados de ETA como la sanguinaria Anboto o islamistas. En esa dicotomía tan progresista, conviene recordar también que todas las dictaduras son malas ya sean fascistas o comunistas. Sujetar la pancarta del “No a la guerra” (de Irak), como hace Sánchez, es legítimo porque se trata de salvaguardar la convivencia pacífica. Pero alzarla por razones electoralistas y cálculo político resta credibilidad a panfletos y postureos.

Ahora estamos en la guerra de Irán, y de nuevo se reproduce la estrategia de marketing y propaganda pancartera del trío de las Azores mientras el Gobierno moviliza fragatas, permite usar las bases…aunque lo niegue, vende y compra armas a innumerables países y libra una encarnizada batalla política por el control de Indra, la multinacional española líder en Defensa. Nuestro país es uno de los 10 principales exportadores de armas en el mundo proporcionado beneficios de miles de millones de euros. Es por eso que el........

© La Región