Marisú, la Poderosa
En un arrobo de humilde sinceridad, dice María Jesús Montero que es “la mujer más poderosa de la democracia”. En ese Consejo de Ministros todos ven que un tipo tan mediocre como Pedro Sánchez tiene un concepto tan elevado de sí mismo, que nadie está dispuesto a hacerse de menos. Pero Montero, a quien Dios no bendijo ni con el don de la oratoria ni con la luz de la sabiduría, ha ido más lejos aún, proclamándose heroína nacional de su particular universo paralelo, y ha creído inteligente presentarse así ante los electores andaluces, a los que considera un asunto mucho menor que las altísimas faenas en las que el dios Sánchez la ha tenido ocupada para triunfo y gloria de los destinos del imperio español.
Señora, cálmese. Usted no es la más poderosa de la democracia. Tan solo ha sido, durante un breve, prescindible y vergonzante periodo de tiempo, la encargada de ejecutar el mayor latrocinio fiscal de la historia de la democracia. Si ha de presentarse con el........
