Hacer lentejas en las burgas
Existen algunos disparates sociales que traicionan mi concepto de lo racional. De lo cotidiano incluso. Cosas que reducidas a su gesto original rozan lo extravagante. Me pregunto a menudo por el hambre que estaba pasando la persona que decidió comerse un percebe por primera vez. O cuán aburrido se encontraba ese otro alguien para ser capaz de razonar que, si clavaba un palo en el suelo, obtendría un huso horario.
Qué motivo llevó a la conclusión de que una línea imaginaria separa territorios.
Volví a abordar el concepto de lo absurdo en Lanzarote. Un lugar como otro cualquiera que solamente está en un sitio distinto. Lejos de aquí.
El itinerario incluía subir a un volcán, la vagancia de los planes hechos ganó la batalla a lo moribundo de mi tentativa a convertirme en........
