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De “hija adoptiva” a corresponsal de guerra

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20.04.2026

No fue una sorpresa. La insigne escritora más que una invitada, a menudo, era una anfitriona en la “Atenas de Galicia”. Y la ciudad le mostraba, simultáneamente, toda la admiración. En vísperas de la I Guerra Mundial, Sofía Casanova era nombrada por el Ayuntamiento de Ourense -a propuesta del alcalde Meruéndano-, Hija Adoptiva de la ciudad. Pronto, en la capital, se reconoció su talento. Había ejercido de reina y madrina en la Fiesta del Madrigal, junto a Filomena Dato. Ambas, almas gemelas, no solo compartían amistad sino una intensa pasión por la poesía. Juntas asistían tanto a la colocación del exvoto de granito, que recordaba a Curros a orillas del Miño, como al homenaje que le organizaba el Heraldo de Galicia a Lamas Carvajal, en las Fiestas del Corpus.

Nadie discutió, pues, el título que, unánimemente, le concedía la Corporación. Se lo había ganado a pulso. Eso sí, urgía entregárselo antes de que emprendiese viaje a tierras polacas. Por eso, tan pronto como el artista ourensano, Ernesto Rivera acabó de confeccionar la ejecutoria, una representación de autoridades del ámbito político-cultural ourensano, presidida por Isidoro Bugallal, se apresuró a acudir a su casa de Madrid, para hacerle entrega del emotivo pergamino. El artista no había dejado nada al azar. En él una lira de oro llevaba a su cabeza el escudo de la ciudad y, a los lados, el blasón de la........

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