Ceuta desborda al Gobierno
La ciudad de Ceuta es hoy un desorden completo, un hacinamiento de miles de jóvenes emigrantes que malviven como pueden y donde pueden, sin unas mínimas condiciones de salubridad para ellos, ni para los propios habitantes de la ciudad, porque todo huele mal, todo es un inmenso retrete, y sin que exista de momento una esperanza de solución. No hay instalaciones suficientes ni apropiadas para atender tal avalancha de seres humanos. No ha sido enviada la UME ni otras fuerzas militares que pudieran montar hospitales de campaña o cocinas para atender a todos. No hay mando único como se ha montado para el eclipse. Por Ceuta no vale la pena. Los emigrantes utilizan, por iniciativa propia, los parques, la playa, los bosques y las laderas para construir sus refugios.
Tienen que vivir así cada minuto, cada hora, cada día desde hace dos semanas, tiempo mínimo para que comiencen a dispararse la desesperación. Los ceutís se sienten invadidos e inseguros, confinados, abandonados por el Gobierno de la península, que sólo les ofrece buenas palabras. De nada le valen los intentos de consuelo cuando cada mañana comprueban que nada ha cambiado. Tienen miedo al salir a la calle, deben proteger a sus hijos, sobre todo a las niñas,........
