Le dijeron que las mujeres no servían para la Física
A los once años, Nancy Roman formó un pequeño club de astronomía con sus amigas del barrio en las afueras de Reno. Se reunían para mapear un cielo que entonces se veía con una claridad que ya no existe en nuestras ciudades. Era solo curiosidad infantil. Pero esa curiosidad no se apagó.
En el instituto, le tocó elegir entre continuar con latín o hacer un segundo curso de álgebra. Para ella la elección era obvia: si quería entender el universo, necesitaba matemáticas. Su consejero escolar la miró y le preguntó: ¿Por qué iba una señorita a elegir matemáticas en vez de latín? Nancy eligió álgebra, por supuesto. Esa decisión aparentemente trivial fue el primer paso de un camino que la llevaría a........
