¿El punto final de Yayoi?
¿Recuerdas las largas filas que se hicieron en el Museo Tamayo de Arte Contemporáneo para tomarse una foto en un cuarto lleno de espejos y puntos infinitos? Fueron por la exposición de Yayoi Kuzama: “Obsesión infinita”.
De acuerdo con una publicación de Mercado 2.0, durante cuatro meses asistieron 335 mil personas a enfrentarse a la repetición. ¿De qué? Las respuestas son justamente infinitas, pues son personales: ideas, conflictos, historias, problemas, errores, recuerdos, emociones… multiplicándose frente al visitante. La muestra fue un éxito: hermosa y apabullante al mismo tiempo.
• La pesada carga del apellido
Era 2014 cuando llegó la exposición a Chapultepec, un año como todos los años, con mil historias que se diluyen como los espejos de Yayoi, que parecen repetirse como sus puntos y deformarse como sus calabazas.
Hoy me voy apoyar de tres de ellas para ver más allá del aparente punto final de Yayoi y dar continuidad a lo que ella esperaba, según lo declarado en una entrevista para el Tate Museum: “Después de terminar mi vida, me gustaría seguir contándole a la posteridad sobre mi forma de arte”.
Yayoi nació en 1929 en Japón; la Segunda Guerra Mundial fue parte de su contexto. Al igual que otros niños de su edad, fue reclutada por una fábrica textil militar para coser paracaídas para el ejército........
