La España de la K
Se atribuye al presidente de Estados Unidos Franklin D. Roosevelt la máxima de que «en política, nada ocurre por accidente; si ocurre, puedes apostar a que fue planeado de esa manera».
Roosevelt confiaba demasiado en la inteligencia de los políticos porque, algunas décadas después, el filtrador del Caso Watergate recomendó al periodista Bob Woodward que «no crea los mitos que envuelven a la Casa Blanca», queriendo decir que la inteligencia de quienes allí habitan es equiparable a la de los demás.
Si aplicamos la teoría del Watergate, la coincidencia de los juicios por el Caso Kitchen y por el Caso Koldo sería casual. Si, por el contrario, aplicamos la teoría de Roosevelt, esa coincidencia sería causal. Es decir, urdida a propósito para que uno ensombreciera la influencia política que pudiera tener el otro. Pero, ¿quién habría montado tal enredo?
Supongamos, por tanto, que Roosevelt no acertaría en esta ocasión, en la que la España de la corrupción se concentra, de parte a parte, en una letra poco común en español: la K. De hecho, kitchen es una palabra inglesa, y Koldo, un nombre vasco.
Cierto es que Moncloa quisiera ver que el juicio de la Kitchen ocupara todos los titulares, aunque se trate de un caso de hace trece años, cuyo juicio político resolvió el propio Pedro Sánchez en 2018, cuando presentó y ganó una moción de censura y echó del poder al jefe de los ahora juzgados. ¿Le serviría de mucho a Sánchez una condena judicial de algo que el Congreso ya juzgó en el ámbito político –por iniciativa del propio Sánchez–, y sentenció con la condena más alta que se puede ejecutar en democracia: la expulsión del poder?
Se conformarían en Moncloa con empatar el partido: con equiparar espacios en prensa y minutos en radio y televisión sobre ambos juicios, aunque en un caso se trate de un ministro que dejó de serlo hace diez años, y en el otro sea un ex ministro del actual presidente, ex secretario de Organización del partido del actual presidente y, por tanto, de quien fue brazo derecho del actual presidente. Ya se verá.
