Confianza primero, reformas después
A la comunicación política, en este tiempo, se la nombra más que nunca antes pero cada vez menos para recordar con qué fin nació. En sus albores no fue concebida como una caja de herramientas para conquistar el poder o fabricar emociones, sino como un campo de estudio preocupado por comprender la relación entre comunicación y democracia. Son ya varios años en los que, digitalización del espacio público de por medio, esa comprensión empezó a ceder terreno frente a una mirada instrumental y destructiva.
Primero vino la confusión con el marketing político; después llegó la industrialización de las campañas, con sus gurús, sus métricas y sus falsos reflectores. Finalmente, llegamos a este momento en el que las redes sociodigitales ya modificaron la política misma, convirtiendo la plaza pública digital en un escenario cada vez más dispuesto........
