Que compren de la verde
La gasolina Premium se está volviendo poco a poco un lujo extraño. Su precio se acerca peligrosamente a los 30 pesos por litro y la respuesta por parte del ejecutivo es tan simple como desesperante: “Bueno, pueden cargar Magna”. Podrá sonar práctico, hasta que uno recuerda que la mayoría no ve a la gasolina como un simple capricho, sino como una condición de posibilidad para llegar al trabajo, para llevar a los niños a la escuela, para transportar mercancías, para sostener el ritmo de vida de una ciudad que obliga a recorrer distancias largas todos los días.
Aunque el promedio nacional suele estar apenas por debajo de los 30 pesos, sí se han documentado estaciones donde la Premium ha rebasado esta cifra (sobre todo al norte del país). Esto no se trata simplemente de una paranoia colectiva. El problema........
