La pelota volvió a casa; ellos, no
Desde el 11 de junio, México volvió a ser el centro del fútbol mundial. Por tercera vez, después de 1970 y 1986, el apenas renombrado Estadio Ciudad de México abrió sus puertas a la Copa del Mundo, un privilegio que ningún otro estadio en el mundo comparte. Pero esa misma visibilidad que hoy nos enorgullece es, a su vez, la herramienta más poderosa de aquellos que no quieren sentarse a ver un partido, y más bien quieren levantarse para ser vistos. Ante un país que arrastra más de 130 mil desapariciones, las madres buscadoras aprovecharon el evento deportivo para girar los reflectores hacia el otro México: “La pelota vuelve a casa… y nuestros desaparecidos, ¿cuándo?”, dejaron escrito sobre los alrededores del estadio en las jornadas previas a la inauguración.
Conviene situar al movimiento en su contexto, ya que no fueron........
