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Las tres quimeras del imaginario socialista

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09.04.2026

Conocedor de la debacle electoral que le espera a la izquierda en Andalucía, el Gobierno ha decidido fiarlo todo para aguantar lo que resta de legislatura a la economía, el no a la guerra y las acciones propagandísticas de calado ideológico, fundamentales para retener a los votantes desencantados. El relato que pregonan por doquier los altavoces monclovitas es nítido: con Pedro Sánchez a los mandos, las cuentas van bien, España planta cara al imperialismo yanqui que imparte órdenes mientras destruye Irán y asfixia a Cuba, y los ciudadanos pueden ejercer derechos impensables con la derechona casposa. La falacia de los tres argumentos es tan evidente que se demuestra por sí sola, pero no está de más recordarla para evitar que mentiras mil veces repetidas terminen convirtiéndose en verdad, como propugnaba antes de las masacres a los judíos Joseph Goebbels, el ministro nazi de Propaganda. Empecemos por la economía. ¿Realmente marcha bien? Ni por asomo. Aunque el Gobierno trata de sacar pecho de los ingresos tributarios, el déficit público, el PIB y otros parámetros, lo cierto es que esos 325.000 millones que Hacienda se ha embolsado en 2025, un 10,4% más que en 2024 y récord absoluto de recaudación, proceden de los esquilmados bolsillos de la clase media -su renta disponible es hoy menor que antes de la pandemia tras ser bombardeada a impuestos y subidas de precios-, y de las empresas, cada vez más asfixiadas para mantener la productividad por los crecientes costes. España recauda más, sí, pero la población está más empobrecida y soporta una deuda colosal de 1,698 billones de euros, 77.652 millones más que en 2024. Una generación entera ha quedado ya hipotecada. España es, además, líder europeo en paro y pobreza infantil, y el número de perceptores del Ingreso Mínimo Vital asciende a casi 2,5 millones de personas. Huelga decir que el que lo cobra es porque carece de recursos suficientes para subsistir. Si la buena marcha económica es solo una quimera del imaginario socialista, las proclamas del no a la guerra no pueden calificarse más que de cortinas de humo diseñadas a modo de engañabobos, porque el pacifismo del presidente y sus huestes es tan falso como sus promesas de no pactar con Podemos o Bildu. ¿Cuánto dinero ha entregado hasta ahora la España del no a la guerra a Ucrania para que prosiga la guerra con Rusia? ¿Cuánto ha aumentado en la España del no a la guerra el importe destinado a la compra de armamento, en especial del proporcionado por Estados Unidos, desde que Sánchez gobierna? ¿Cómo es posible se envíen fragatas y carros de combate a zonas bélicas y luego se nos diga que sus tareas sólo serán defensivas? La tercera engañifa lanzada por las huestes monclovitas para retener unos meses más el poder y las poltronas es la de los derechos sociales. La reciente eutanasia de Noelia, jaleada por las izquierdas, entra dentro de este capítulo cuyo origen tampoco conviene olvidar. La muerte asistida fue aprobada en España en plena pandemia, en un pleno extraordinario convocado con nocturnidad y alevosía, después de ser tramitada como proposición y no como proyecto de ley, sin un solo informe del Consejo de Estado o del Comité de Bioética, sin análisis técnicos, jurídicos, bioéticos, sin audiencia pública, sin demanda social, sin estudio demoscópico serio y sin comparecencias de expertos. La réplica parlamentaria del popular José Ignacio Echániz merece ser recordada. Lástima que la crisis sanitaria que sufría entonces nuestro país diluyera su mensaje.


© La Razón