Keiko Fujimori: la perseverancia y la fe también gobiernan
Confieso que me emocioné al ver a Keiko Fujimori recibir, por fin, la banda presidencial. No fue únicamente la culminación de una victoria electoral; fue la imagen de una larga historia de perseverancia, resistencia y convicción que, después de tres campañas – no sanctas-presidenciales frustradas, encontró finalmente su recompensa.
Muchos podrán discrepar políticamente con ella. Es legítimo. Pero nadie puede negar que llegar hasta este momento exigió una fortaleza poco común. Fueron años de revesas, de ataques, de injustos procesos judiciales, de una intensa campaña de descrédito y de un antifujimorismo que durante décadas convirtió su nombre en el centro de la confrontación política nacional. Sin embargo, perseveró y jamás se desanimó.
Mientras observaba aquella ceremonia, inevitablemente pensé también en Alberto Fujimori, con quien tuve el honor de colaborar como prefecto del Callao. Su legado siempre será materia de debate, pero la historia difícilmente podrá borrar hechos fundamentales: la derrota del terrorismo que desangraba al país, el fin de la hiperinflación que destruía la economía familiar, la firma de la paz definitiva con el Ecuador, la reinserción internacional del Perú y el inicio de una profunda modernización de la infraestructura nacional. Esos logros nunca debieron ser relegados por razones ideológicas ni políticas. De algún modo, el triunfo de Keiko representa también una reivindicación histórica de esa etapa del Perú.
Hay además un hecho que merece destacarse con justicia: Keiko Fujimori es la primera mujer elegida........
