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El justo medio

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17.05.2026

La modernidad ha convertido al exceso en virtud. Vivimos en sociedades donde todo parece exigir intensidad. Producir más, consumir más, opinar más, exhibirse más, desear más, competir más. El equilibrio ha dejado de ser una aspiración ética para convertirse, casi, en un signo de debilidad. Y, sin embargo, quizás nunca como ahora la humanidad había padecido con tanta claridad las consecuencias de vivir en los extremos. La sociología de la vida cotidiana nos enseña que las grandes crisis históricas no solo se expresan en guerras, colapsos económicos o revoluciones políticas, sino también en las pequeñas prácticas diarias, en la ansiedad permanente, en el agotamiento emocional, en la incapacidad de detenerse, en la pérdida de sentido. Allí donde la vida ordinaria se desordena, la sociedad entera comienza a fracturarse. Hace más de dos mil años, Aristóteles formuló una de las ideas más perdurables de la filosofía moral, que la virtud se encuentra en el “justo medio”. El coraje, por ejemplo, no es cobardía ni temeridad y la generosidad no es avaricia ni despilfarro. La plenitud humana consiste en encontrar un equilibrio racional entre los extremos. No se trataba de mediocridad ni de tibieza, sino de armonía. La contemporaneidad,........

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