La deuda con Gertrude Stein
Las deudas de la literatura no siempre son literarias. Muchas veces son de memoria. Gertrude Stein es una de ellas. Cada 27 de julio, aniversario de su muerte, volvemos a citar su nombre, pero rara vez nos detenemos a pensar por qué una de las escritoras más influyentes del siglo XX sigue siendo recordada, con demasiada frecuencia, por los hombres que pasaron por su casa y no por la revolución que produjo en la literatura. Durante décadas se habló de ella como la anfitriona del célebre salón parisino donde coincidían Pablo Picasso, Henri Matisse, Ernest Hemingway, F. Scott Fitzgerald y otros protagonistas de la modernidad artística. Parecía que su mayor mérito consistía en haber abierto la puerta de su casa. La realidad fue otra: aquellos creadores no acudían solamente a conversar; iban a escuchar a una de las inteligencias más agudas de su tiempo. No deja de ser revelador que Hemingway, hombre poco inclinado a repartir elogios, escribiera en París era una fiesta: “Miss Stein was........
