Fugas en altamar, mucho coque… ¿quién gana?
La cadena de falsedades en torno al derrame de crudo del ducto saliente de la plataforma Abkatún hacia Dos Bocas —del cual el director de Pemex, Víctor Rodríguez— apunta no sólo hacia negligencia, falta de inversión en conservación y mantenimiento, así como a la ruptura bidireccional de la cadena de información-mando de la paraestatal más grande del país, sino también a una vieja práctica, pero que ahora se desarrolló con torpeza en todos los sentidos: el “huachicol marino” en barcos sin que nada ni nadie se haya enterado de los “barcos fantasma” ni procurado su detención y abordaje.
Si los sistemas Supervisory Control And Data Acquisition o SCADA que le permite a la petrolera utilizar avanzada tecnología geoestacional y de trazabilidad para detectar en tiempo real hasta los mínimos de presión en tiempo real los casi 32,000 km de ductos de transporte de hidrocarburos, el engaño hacia los mandos de Pemex y hasta a Claudia Sheinbaum implica una elaborada trama de encubrimiento cibernético y de ingeniería que sólo se puede explicar a partir del beneficio económico (o político) que tendrían los perpetradores.
Pero no es todo. El manejo del coque de petróleo en el sistema de refinación mexicano es un problema estructural: México produce mucho más coque del que puede consumir. Para 2026, la oferta nacional ronda los 7.4 millones de toneladas, frente a una demanda interna de apenas 3.3 millones. ¿Quién gana con tanto “desperdicio”?
La tendencia es aún........
