Coartada verde con todo y fintech
No la han visto los auditores de Ángel Cabrera Mendoza desde la Comisión Nacional Bancaria y de Valores, y menos los inspectores que envía la Comisión Federal de Prevención de Riesgos Sanitarios a cargo Víctor Hugo Borja Aburto: en las colonias Condesa, Roma y Juárez de la Ciudad de México diversas tiendas exhiben en sus aparadores cremas, aceites, cápsulas y ungüentos de CBD.
Vendedores jóvenes explican dosificaciones para dolor crónico, ansiedad e insomnio, con certificados a la vista. Todo, en apariencia, dentro de la ley…, pero no es así, la evaden, y para ello se apoyan en uno de los instrumentos de inclusión financiera más relevantes como son las Instituciones Financieras de Pagos Electrónicos.
Y es que detrás de esos mostradores impecables opera un mercado paralelo que podría sumar 1,700 millones de dólares —casi el triple del formal medicinal, calculado en 595 millones de dólares- : cogollos, vapeadores de THC, comestibles psicoactivos y accesorios cuya venta la ley mexicana no autoriza. El CBD, con aplicaciones documentadas contra el cáncer, la artritis, la migraña, la epilepsia y el dolor, opera como coartada perfecta.
Y aquí viene la parte que interesa a este espacio: el dinero. Los establecimientos observados no procesan cobros por la banca comercial —altamente regulada y sujeta a alertas automáticas a la Unidad de Inteligencia Financiera—, sino mediante terminales de las IFPE, las fintech supervisadas por la CNBV bajo la Ley del........
