Liberación o desabastecimiento
Bolivia no puede seguir con las filas por combustible. No es normal que producir, transportar o algo tan básico como movilizarse dependa de cuándo llega una cisterna al surtidor. Si de verdad queremos terminar con el desabastecimiento, debemos aceptar una realidad incómoda: el Estado no puede seguir siendo al mismo tiempo dueño, intermediario, regulador y juez de un mercado que no está funcionando.
Durante años, la respuesta ha sido más control, más permisos, más cupos, más autorizaciones y más intermediación. El resultado está a la vista: burocracia, discrecionalidad, privilegios, corrupción y escasez. Cuando una sola estructura concentra las decisiones sobre quién importa, cuánto importa, quién almacena y quién comercializa, no se garantiza el abastecimiento; se concentra poder.
Bolivia necesita cambiar esa lógica y abrir de verdad el mercado de carburantes a la participación privada, nacional e........
