Dolencias del corazón
No sé si este título parece el de una telenovela o el de un informe médico, pero esta semana la cosa ha ido de eso, de la dolencia cardíaca que padece Sánchez, cosa que niega pero no tiene importancia: él rechaza siempre todo y siempre asegura que “esto no es lo que parece”, aunque tenga imputada a su mujer, a su hermano, a sus manos derechas como Ábalos, Cerdán, Koldo… No es lo que parece y así se lo toma España entera. Lo de su dolencia tiene que ver con esas idas y venidas al Ramón y Cajal a las 6 de la mañana, con una sudadera oscura, capucha puesta… Imaginémoslo que no es difícil, como en aquella película "La extraña que hay en mí”, protagonizada por Jodie Foster, que la vemos una y otra vez y nunca nos defrauda, ni siquiera con el paso de los años. Sánchez tampoco defrauda y sigue mintiendo y mintiendo, aunque últimamente se le ve con menos fuerzas, no sé, serán las “dolencias del corazón”, o los duelos y quebrantos de su cabeza, que tiene que ir un poco desbaratada por los fracasos en el Congreso que se suceden sin parar.
Duelos y quebrantos, ese plato típico manchego mencionado en el primer capítulo de El Quijote, es algo que consuela el estómago y el ánimo por su contundencia, por estar hecho a base de chorizo, tocino entreverado y huevos, todo ello bien revuelto en la sartén. Le iría bien, además de a Sánchez a la inefable y patética Yolanda, que se echa a un lado en la política pero no mucho: aspira a la alcaldía de La Coruña. Habrá que poner a todos los santos en novena para que esto no llegue nunca a ocurrir, a pesar de que el electorado es tan estulto que pudiera acceder a votar a esta ridícula caricatura de lo que únicamente podría ser: una agitadora sindical con aspiraciones a modelo tipo Nieves Álvarez. No se me oculta que la echaremos en falta cuando desaparezca del panorama nacional; imposible reemplazar a personaje más absurdo sobrevenida a vicepresidenta segunda y ministra de trabajo.
Por lo demás, comentar lo del bono cultural para los jóvenes, que los vienen utilizando en discotecas. A nadie sorprende que esta generación acostumbrada a los ingresos en cuenta por no hacer nada se ilusionaran visitando museos, exposiciones y centros de arte donde desasnarse y pulirse. Es más cómodo que te lo den todo hecho y que te manden el dinerete a casa e incluso te salga gratis la birra en la disco.
En fin, avanzamos en la actualidad, que está que se sale, y vemos que quien profirió el grito histórico de “¡quieto todo el mundo!” muere mientras se desclasificaban los documentos de aquel 23-F que recordamos cada cual a nuestra manera y desde la edad que teníamos en aquel momento. Ya es casualidad histórica, caprichos de la historia más bien. Para una amplia mayoría es motivo de satisfacción que el Rey Juan Carlos salga reforzado de este intento de ultraizquierda de que algún tipo de “fango” pudiera salpicar a quien fue clave para desmontar el golpe y continuar con el proceso democratizador del país. Ahora sólo falta que regrese y se le devuelva la dignidad que se le arrebató al alguien con errores cometidos, sin duda, pero a quien tanto tenemos que agradecer.
CODA. Volviendo a la inefable Yolanda decir de Julio Iglesias le va a hacer tragarse sus acusaciones de “abusos sexuales” si no quiere verse envuelta en una brutal querella. Y el cantante no se anda con bobadas.
