Crisis de autoridad o de hegemonía
Antonio Gramsci escribió en una de sus obras, cuadernos de la cárcel, durante su encierro en el régimen de Mussolini, esta interesante frase; “lo viejo muere y lo nuevo no puede nacer”. Lo que se describe es una situación de crisis, de transición, de cambio. Es decir, el agotamiento de una forma de hacer política a otra que aún no tiene la fuerza suficiente para sustituirlo. Transitar desde una forma de gobernar en estos 20 años a una nueva administración como alternativa institucional pero que aún no logra posicionarse.
Las crisis sociales y políticas muy pocas veces terminan cuando también cesan las medidas de presión. Sus secuelas suelen extenderse en el tiempo, que alcanzan inclusive a transformar las relaciones entre los actores políticos, reduciendo los márgenes de confianza institucional y ahondando las fisuras existentes en el tejido social.
Rene Zabaleta, sostenía precisamente que las crisis son momentos únicos para el conocimiento ya que hace a que una sociedad pueda verse a sí misma sin las apariencias que habitualmente esconden sus contradicciones. Desde este punto de vista, los 53 días de bloqueos no representan necesariamente la raíz de la crisis, sino la expresión notoria de tensiones que se han acumulado durante tiempos prolongados.
Hay opiniones que señalan y atribuyen que estos conflictos sociales fueron promovidos por sectores sociales afines al evismo. Sin embargo, también existen posiciones que manifiestan como insuficientes esas afirmaciones para entender los verdaderos motivos por los cuales se logró mantener una movilización por casi dos meses, que genero serios problemas no solo a un gobierno que recién comenzó su gestión, sino también a diferentes sectores que hacen a la producción, construcción, servicios médicos, turismo, gastronomía, etc.
En realidad, esta crisis no nació necesariamente con las movilizaciones o con los bloqueos, estos en si se constituyeron como el escenario en donde se materializaron aún más los conflictos políticos, económicos, y sociales que en el tiempo ya se habían acumulado. Otro hecho no menor que alimento estos conflictos fue aquella fractura del pacto político que llevo a Paz y a Lara al gobierno.
Una parte relevante del movimiento indígena-popular, después de un periodo marcado por el desgaste interno del Movimiento al Socialismo (MAS), conflictos entre sus principales liderazgos y una creciente percepción de distanciamiento moral y político, decidió respaldar una nueva alternativa representada por la fórmula Paz-Lara. La expectativa de estos sectores consistió en preservar los avances sociales alcanzados durante las últimas décadas, corregir errores acumulados y promover una transición política que evitara nuevas exclusiones.
No obstante, el distanciamiento progresivo........
