Cortés saldrá, pero el abandono se queda…
La propuesta de Claudia Sheinbaum de dejar de llamar Paso de Cortés al corredor entre el Popocatépetl y el Iztaccíhuatl para denominarlo Paso de los Pueblos Indígenas abre un debate que va mucho más allá de un nombre. La Presidenta argumentó que los pueblos originarios transitaban por esa región antes de la llegada de Hernán Cortés y defendió el cambio como parte de su reivindicación en la historia.
Aquel sitio también fue conocido como Tlamacaxco y quedó registrado como Paso de Cortés porque por ahí atravesaron el conquistador y sus hombres en 1519 rumbo a Tenochtitlan.
Conservar ese nombre se entiende como registro de un acontecimiento histórico; tan histórico como el inmueble que Cortés ordenó levantar en 1523 sobre las Casas Nuevas de Moctezuma, que después adquirió la Corona y fue transformado por siglos hasta convertirse en lo que hoy es Palacio Nacional, donde vive la Presidenta.
• El mismo adversario
Pero el pasado no es el problema. En este caso es el presente de los pueblos indígenas, que no va a mejorar por cambiarle el nombre a una locación.
En 2024 Andrés Manuel López Obrador consiguió una reforma constitucional trascendente que los reconoció como sujetos de derecho público.
Sin embargo, los derechos escritos no han impedido que muchas comunidades sigan........
