La hipótesis que no puede salir falsa
En el Perú hay frases que no se discuten: se repiten. Una de ellas es que “la diversidad mejora la ciencia”. Aparece en talleres de inclusión, convocatorias, formularios y documentos institucionales de Concytec y Pronabec, discursos de vicerrectores y columnas de opinión que confunden deseo con evidencia. Así, quien pide datos queda como reaccionario, y quien intenta distinguir entre tipos de diversidad, como sospechoso.
En un artículo recién publicado en Theory and Society, Jordan P. Beck y sus colaboradores hicieron lo que buena parte de la academia peruana suele aplazar cuando un dogma está en juego: realizaron una revisión exploratoria rápida y prerregistrada de 104 estudios empíricos sobre si la diversidad —sobre todo la demográfica: raza, sexo, nacionalidad e identidad— aumenta la productividad y el impacto científico. La conclusión es incómoda precisamente porque enfría un entusiasmo convertido en dogma: solo entre el 15% y el 28% de los resultados respaldan inequívocamente esa hipótesis. La única categoría que mostró una tendencia relativamente más favorable fue la diversidad disciplinaria: combinar especialidades y enfoques arrojó mejores resultados, aunque tampoco uniformes.
En la jerga de nuestras facultades de ciencias sociales, eso equivale a herejía. Durante años se difundió una versión edulcorada de........
