Hostelería: de plaza pública a comedor privado
En verano siempre apetece tomar un aperitivo en una terraza en la calle porque en España llevamos años normalizando un modelo peculiar de utilización del espacio urbano donde una empresa ocupa una parte de la plaza, la acera o la calle que pertenece al conjunto de los ciudadanos, abona una tasa municipal ridícula y, a continuación, convierte ese espacio común en una extensión rentable de su negocio. El suelo continúa siendo público, aunque para sentarse en él ya no basta con ser ciudadano, conviene pedir una cerveza.
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