Del galeón al cohete
La humanidad siempre ha tenido una extraña habilidad para envolver la ambición en palabras hermosas que disfrazan la realidad que se persigue, lo vemos en el lenguaje político. Primero fueron las grandes expediciones marítimas, aquellas aventuras supuestamente heroicas en las que unos hombres cruzaban el océano en nombre de Dios, de la Corona y de no se sabe muy bien qué altos ideales, aunque luego resultara que lo más urgente era encontrar oro, ampliar dominio y asegurar rutas comerciales. Ahora hemos cambiado las carabelas por cohetes, las armaduras por trajes espaciales y se habla de liderazgo espacial, pero el mecanismo moral sigue siendo el mismo, nos dicen que no vamos a........© La Razón
