Señor Presidente: ¡acabe de gobernar!
En noviembre lo elegimos, después que en agosto nos dio la sorpresa de haber pasado sobre los dos —hasta entonces— punteros. Y en su toma de posesión nos abrió un panorama del que todos esperábamos después del dicenio malgastado.
Tuvo su bancada de primera mayoría, pero no suficiente para gobernar sin concertar ni llegar a acuerdos. El gabinete, de estreno, juntos sus conocidos con otros de un (supuesto) aliado que no se alió. El primer nubarrón se vio desde agosto antes: el ego de un ególatra desubicado y contestatario cual “seguro sucesor” (que se fue apagando en el silencio desde su gobierno); pero, en verdad, eso fue más tormenta que crisis.
La primera crisis fue tras la demorada paliación de los subsidios a los hidrocarburos, y más que por la medida fue por el rápido recule de medidas ya tomadas ante demandas de sectores de la sociedad. A esos primeros siguieron otros: autoridades que desmentían otras autoridades, fallas de coordinación cuando........
