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Una península sin ríos

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13.03.2026

Arabia Saudí es el país más grande del mundo sin ríos permanentes. Está construyendo uno artificial de cientos de kilómetros a través del desierto. Si que tiene numerosos “uadis” (barrancos o ramblas que permanecen secos todo el año salvo cuando se producen fuertes lluvias). El problema es que solo llevan agua de forma esporádica. Ríos permanentes no tienen. De ahí que estén trabajando en hacer uno con agua desalada.

Además de Arabia Saudita, prácticamente todos los estados que forman el Consejo de Cooperación del Golfo (CCG) comparten esta característica debido a su clima árido: Kuwait depende de las desaladoras, igual que los países de los Emiratos Árabes Unidos, que tampoco tienen ríos, solo “uadis”. Qatar aún menos, pues al ser una península llana y desértica, no posee corrientes de agua dulce. Y así los demás. Bahréin, al ser una isla desértica, menos aún. Omán si, debido a sus montañas, pero ríos tampoco. De modo que Kuwait obtiene el 90% de su agua potable de plantas desalinizadoras. Omán, el 86%. Arabia Saudita, el 70%. Toda la Península Arábiga se abastece de agua de mar.

De ahí la importancia del agua y también de las plantas desalinizadoras, que están por todas partes en la península. La consecuencia ambiental es que, al verter de nuevo al mar la salmuera de desecho de estas fábricas de agua dulce, el agua marina es tremendamente salada. Tuve oportunidad de comprobarlo en Dubái. Al darme un chapuzón en la playa del hotel, experimenté la sensación extraña de que casi me ardían los ojos, a causa de su evado índice de salmuera. Horrible.

La otra consecuencia es la geoestratégica. Un cable diplomático estadounidense de 2009 concluyó que, si se destruye la infraestructura de desalinización, “se podría forzar la evacuación masiva de la capital saudí en una semana”, con consecuencias trágicas para el país y su población.

Irán no ha atacado las plantas desalinizadoras. Ha atacado las bases e intereses americanos en todos los países del golfo, no objetivos nacionales. Pero puede ser una carta que esconde, por si tuviera que emplearla en acciones con drones o misiles para dejar inoperables las plantas de desalación. Teherán no necesita invadir estos países para hacerles daño, apenas con un solo golpe con drones a las desaladoras, y ciudades como Dubái se quedarían sin agua potable, provocando una huida de personas de la mega urbe sin precedentes, generando un caos total.

Dado que no tienen ríos, estos países han tenido que buscarse la vida para beber y vivir. Las desaladoras son la opción más común, aunque Arabia Saudí, el mayor productor de agua desalinizada del mundo, también hace extracciones de acuíferos profundos, muchos de ellos con "agua fósil" no renovable que se está agotando. De ahí que estén construyendo un "gran río artificial" subterráneo, de cientos de kilómetros, mediante un sistema de tuberías masivo para transportar agua desalinizada a todas las poblaciones a través del desierto.


© La Razón