El aburrimiento de la deuda pública
Churchill (1874-1965), justo antes de morir, habría dicho: «¡Es todo tan aburrido!». Sebastian Haffner (1907-1999), alemán, opositor a Hitler (1889-1945) y uno de los biógrafos del primer ministro británico que plantó cara al líder nazi, asegura que esas fueron las últimas palabras que pronunció. En teoría, parecían reflejar los sentimientos o sensaciones de alguien que, antes de fallecer, lo había hecho todo y lo había visto todo. Por eso era «todo tan aburrido». Algo muy parecido podría decirse de la deuda pública española, que crece y crece sin parar, con una monotonía precisa, desde hace años, lo que no impide que el Gobierno de Sánchez presuma, una........
