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El «déjà vu» de Sánchez

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23.04.2026

Hay lapsus y lapsus, y luego están las afirmaciones de Pedro Sánchez. Está el clásico de «quería decir martes y dije miércoles», y luego está el de categoría olímpica, ese en el que uno reorganiza la geografía política de un país en directo, con toda la tranquilidad del mundo y sin despeinarse. Porque llamar «país» a Cataluña –y repetirlo dos veces, por si alguien no se había dado cuenta– entra ya de lleno en esa nueva modalidad de error involuntario perfectamente ensayado. Pero el episodio protagonizado por el presidente en el Congreso solo es un «déjà vu». No era la primera vez, ni probablemente será la última, que el presidente juega con el plural como quien prueba combinaciones en un menú degustación: «España y Cataluña»; «dos países extraordinarios»; «sociedades diversas»… Todo un catálogo lingüístico que, más que aclarar, parece diseñado para que cada cual entienda lo que quiera entender y que contente a quien desea contentar. En este caso, Míriam Nogueras había tensado la cuerda desde la bancada de Junts preguntando por elecciones, inmigración y propaganda, pero no esperaba ese giro semántico de la respuesta, que convirtió una réplica parlamentaria en un ejercicio de funambulismo político. Y luego está el silencio. Porque si algo chocó en la postescena fue la ausencia de reproches inmediatos por parte del Partido Popular y Vox. Tal vez estaban procesando si aquello era un lapsus, una estrategia o una nueva versión beta del modelo territorial. Así, entre países que son y no son y discursos que dicen y desdicen, el ciudadano asiste a este espectáculo con una mezcla de perplejidad y resignación. Porque a estas alturas Sánchez ya solo engaña a sus palmeros, que van camino de convertirse en secuaces. Porque si algo ha quedado claro con este nuevo paroxismo lingüístico es que, en este teatro, el guion cambia constantemente, pero los actores siguen interpretándolo con absoluta convicción, como en el teatro de los sueños.


© La Razón