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Ocultar una invasión naval a los españoles y a la OTAN no es diplomacia, es traición y claudicación

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Fragatas Mohamed V y Hassan II Wikipedia/U.S. Navy

Lo que ocurrió en las aguas de Ceuta entre el 30 y el 31 de julio de 2026, y en los días siguientes, no fue un tránsito accidental ni una confusión de navegación. Fue una vulneración deliberada, repetida e intencionada del mar territorial español por buques de guerra de la Marina Real de Marruecos. Al menos una fragata —la Hassan II, fotografiada saliendo de la base de Ksar Sghir— y varias patrulleras penetraron en las doce millas de soberanía española coincidiendo con el asalto masivo de entre 70.000 y 80.000 personas por el espigón del Tarajal. Las incursiones se prolongaron en los primeros días de agosto, elevaron la tensión hasta el borde de la colisión entre unidades de ambas marinas y solo cesaron cuando la Armada española desplegó el BAM Rayo, la fragata Santa María y, tras una avería, la Navarra.

Eso es lo que el Gobierno de Pedro Sánchez mantuvo oculto durante setenta y cuatro días. Setenta y cuatro días en los que los españoles no supieron que, mientras Ceuta era desbordada por tierra y por mar, barcos de guerra de un país que no reconoce nuestra soberanía sobre la ciudad maniobraban dentro de nuestras aguas. Setenta y cuatro días de silencio institucional hasta que "El País" lo destapó y Sánchez, en un corrillo informal durante la recepción del 12 de octubre en el........

© La Razón