Cuando el periodista tiene un revolver
Cada vez se viene cuestionando seriamente el accionar de los periodistas y de los medios de prensa. No se admite un solo error en su trabajo y si no gusta a unos estos critican duro y si no les agrada a los otros, también lanzan sus quejas y sus malestares.
Obvio que el oficio periodístico no es para quedar bien con los bandos y que todo el mundo los aplauda. O para evitar represalias, amenazas, extorsiones en un país que cada vez va caminando por sendas oscuras, peligrosas, cuyos actores van cometiendo sus fechorías y delitos, pero que luego quedan impunes y libres.
Dos hechos, de tantos otros, ha generado enormes fisuras en la sociedad boliviana y en los que ejercen el poder político en todos sus niveles: Ejecutivo, Legislativo, Electoral, Judicial, la oposición política, gobernadores, alcaldes, analistas, periodistas y demás sectores: la liberación de Tatiana Marset, acusada de narcotráfico que ahora pasea su belleza por las calles y recibiendo auspicios, como el de ser reina de una comparsa carnavalera.
Y el caso Beller-Cerimedo, que ha permitido a ciertos periodistas jugárselas al todo por el todo para descalificar el atentado a la vida, llegando a conclusiones de película, como el de asegurar que lo del 17 de agosto fue un autoatentado, el........
