El fracaso de la sumisa izquierda alternativa
A la izquierda de Sánchez, el presidente más radical desde la Segunda República, no hay más que un erial compuesto por formaciones que están a su servicio. No hay que darle más vueltas. El objetivo de Maíllo, Rufián, Montero, Belarra, Yolanda, Urtasun… es que siga en La Moncloa y tener buenos chollos para ellos, sus formaciones y sus dirigentes. Ahora están entretenidos con el proyecto de Rufián de montar una alianza de perdedores que sea útil al frente popular sanchista. Por supuesto, bajo su liderazgo, aunque la dirección de ERC encabezada por Junqueras se niega. Por un lado, estaría el PSOE, mientras que a su izquierda estaría el diputado de ERC, que es un fervoroso independentista. Todo ello con la excusa de parar a la ultraderecha, al fascismo y no sé qué otras chorradas se les pueden ocurrir en los próximos días. Me gusta mucho que los españoles recibamos lecciones de democracia de los independentistas, los comunistas y los antisistema. En este frente tienen que incluir a Bildu, ya que los antiguos dirigentes del aparato político y militar de ETA son famosos por su defensa de la democracia y los derechos humanos. Algunos lo hacían pistola en mano o colocando explosivos. Por supuesto, los sanchistas y la armada mediática del régimen están volcados en su blanqueamiento. En cualquier momento Sánchez pide que les otorguen el Nobel de la Paz.
Este jueves se celebraba un encuentro entre Irene Montero y Gabriel Rufián para unirse y frenar la ola ultra, aunque creo que nadie se puede tomar en serio que alguno de los dos pueda aspirar a la presidencia del Gobierno. La decadencia de Podemos es una realidad, como se ha comprobado en las tres últimas elecciones, y en las andaluzas han tenido que mendigar a Maíllo que les hiciera un hueco. A pesar de ello, mantienen esa actitud arrogante como si representaran a los españoles cuando realmente no son más que un grupo que camina con paso firme a la marginalidad. La posición de ERC está muy clara, porque no quiere saber nada de la iniciativa personal de Rufián. Por su parte, Sumar es una incógnita. Tras los fracasos de Yolanda, andan a la búsqueda de un líder. Les recomiendo que localicen una empresa de cazatalentos. Todo resulta bastante patético.
Francisco Marhuenda. De la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación de España. Catedrático de Derecho Público e Historia de las Instituciones (UNIE)
