Mariano Baptista, emprendedor cultural
He leído con alegría los muchos obituarios publicados en las redes sociales en ocasión del fallecimiento el martes del escritor, periodista, editor y político Mariano Baptista Gumucio. La profusión de reconocimientos ha mostrado tanto la importancia de su labor de investigador y divulgador de la cultura boliviana, como su don de gentes.
Sin embargo, encontré en un par de ellos la idea de que si Baptista se ocupó de la cultura en el periodismo, la edición y la museografía, y lo hizo hasta un momento muy avanzado de su vida, fue por altruismo, filantropía o hobby. “En lugar de jubilarse como cualquier otro octogenario –decían más o menos estas necrológicas– siguió dedicándose a sus programas de tv y sus múltiples proyectos culturales… por amor a Bolivia”.
Hay algo fundamentalmente errado en esta visión biográfica de Mariano. Supone que el trabajo cultural fue para él esa suerte de entretenimiento elevado y espiritual con el cual se mata un tiempo no gastado en el ejercicio de una profesión “seria”.
Se me antoja una reminiscencia de otras épocas en las que los que los bolivianos de la élite se ganaban la vida con el latifundio o la minería y así podían dedicarse sobre todo a la política, pero también a escribir novelillas, organizar conciertos clásicos y viajar a la Ciudad Luz al menos una vez en la vida.
Supongo que este modelo está inscrito en el inconsciente........
