Felices vacaciones... y que Puente le acompañe
Hay tradiciones veraniegas que nunca fallan: el primer chapuzón en nuestra playa favorita, ese chiringuito al que volvemos cada año, la verbena del pueblo o los niños en el asiento de atrás preguntando cada cinco minutos «¿cuánto queda?». Pero a esa lista hay que sumar ahora –bueno, ya desde hace un tiempo– otra tradición: la odisea de llegar a nuestro destino de descanso, torturados por el calamitoso estado de las infraestructuras de transporte en España.
Irse estos días de vacaciones en tren o en coche merece un monumento a la paciencia y el estoicismo. Digo estos días porque aunque el desastre es extensible a los 365 días........
