De confianza y decencia
La mitología griega nunca fue únicamente un conjunto de relatos destinados a explicar el origen del mundo o las hazañas de dioses y héroes. Fue, sobre todo, una profunda reflexión sobre la condición humana y sobre los peligros que acechan a quien ejerce el poder. Sus personajes, aunque envueltos en un lenguaje simbólico, siguen hablándonos con sorprendente actualidad porque representan pasiones, errores y virtudes que se repiten generación tras generación. Quizá por eso, cuando se observa el deterioro que puede experimentar cualquier sistema político, resulta inevitable volver la mirada hacia aquellos viejos mitos que advertían de que las instituciones no suelen derrumbarse de golpe, sino que se desgastan lentamente desde su interior. La historia de la casa de los Atridas constituye probablemente la mejor metáfora de ese proceso. No fue un reino vencido por un enemigo exterior, sino una dinastía que terminó devorándose a sí misma. Cada generación heredaba los errores de la........
