Ministro de España, agitador y demagogo
Debería reflexionar el presidente del Gobierno sobre la anomalía que supone mantener a un ministro como Óscar Puente, cuya jornada laboral, al parecer, transcurre más entre la agitación, la propaganda y la demagogia que en el servicio de los intereses de los ciudadanos, que tendrían que ser la razón última en cualquier administración. Se nos escapa que características políticas y profesionales hacen imprescindible al titular de Transportes para mantenerle en el cargo, especialmente, sin tenemos en cuenta el general deterioro de las infraestructuras viarias, con récords de ineficiencia en el sistema ferroviario, donde las cancelaciones, retrasos e incidentes se han vuelto el pan nuestro de cada día, tanto en la otrora magnífica........
