Demi Moore y el canon de la muñeca lobotomizada
El corsé fue el primer Photoshop. El vientre apretado hasta la asfixia, las costillas desplazadas, los desmayos teatrales en los salones decimonónicos. No se trataba solo de estética: era instrucción, una pedagogía de la opresión que enseñaba a las mujeres a vivir constreñidas. El corsé era al cuerpo lo que la gramática era al lenguaje: un molde, una norma, un corrector.
La historia de la delgadez es la historia de nuestras cadenas disfrazadas de moda. Cada época tiene su cárcel, pero todas coinciden en lo mismo: el cuerpo de la mujer mola más endeble, incompetente y a veces (asquerosamente) aniñado.
Las mujeres cada vez estamos más seguras de nosotras mismas, hemos cambiado y, sin embargo, continúa vivo ese mismo mandamiento sobre las mujeres: el de comer poco y ser pequeñas. No solo en volumen, también en tono, en voz, en presencia, en intención. El ideal de delgadez es la forma más sofisticada de domesticación: nos enseñó a reducirnos sin protestar. A ocupar menos espacio, a pesar menos en todos los sentidos. La delgadez se celebra como virtud, pero en realidad es una forma descarada de control. Una mujer ligera no molesta, no deja huella…Bueno, excepto Demi Moore que se pasea exhibiendo su talla 32, dejándonos a todos pensativos.
Demi Moore en el Festival de CannesGtres
Nada en la estética de que esta mujer de 63 años es admirable, ni natural, pero sobre todo no es casual. El sistema nos........
