El abrazo de los escorpiones
Existe una antigua fábula que cuenta que un escorpión necesitaba cruzar un río y pidió ayuda a una rana. La rana, desconfiada, le preguntó:
¿Cómo sé que no me picarás?
El escorpión respondió:
Si lo hiciera, moriríamos los dos.
Convencida, la rana aceptó llevarlo sobre su espalda. A mitad del río, el escorpión la picó. Mientras ambos se hundían, la rana preguntó:
El escorpión respondió:
La política peruana podría estar enfrentando una versión mucho más peligrosa de esa fábula: el abrazo de los escorpiones dentro del propio Gobierno y del Estado.
Un gobierno que llega al poder con un mandato determinado necesita un equipo dispuesto a ejecutarlo, no una colección de intereses particulares unidos circunstancialmente bajo el mismo techo. La incorporación de ministros y funcionarios independientes o provenientes de distintas corrientes políticas puede ser positiva cuando existe una coincidencia fundamental: servir al proyecto de gobierno y al interés nacional.
El problema aparece cuando alguien acepta formar parte de ese equipo mientras conserva como prioridad entorpecer, obstaculizar o desnaturalizar aquello que el gobierno fue elegido para hacer.
Ahí aparecen los escorpiones.
No necesariamente llevan una bandera partidaria. Pueden hablar de institucionalidad,........
