¡Es la justicia, estúpido!
«¡Es la economía, estúpido!» fue la célebre frase de James Carville, asesor de Bill Clinton en la exitosa campaña que en 1992 impulsó al líder demócrata desde su modesto sillón de gobernador de Arkansas hasta el despacho Oval de la Casa Blanca, descolocando a su contrincante republicano, George Bush, padre, que seguía volcándose en los éxitos de la política exterior estadounidense como el fin de la Guerra Fría o la Guerra del Golfo Pérsico, olvidándose de los problemas cotidianos y de las necesidades más perentorias de los ciudadanos.
Pues bien, en la actualidad esta exclamación se ha transformado por un llamamiento centrado específicamente en torno a la actividad de los tribunales de justicia y su empleo constante por parte de nuestros políticos. Parecería que hoy en día sólo importan las responsabilidades de relevancia jurídica que se dirimen ante los tribunales. El Partido Popular y el Gobierno han proporcionado un ejemplo más con su personación en la causa abierta a raíz de los graves sucesos en Ceuta por la magistrada de la plaza 3 de la sección de instrucción del Tribunal Central de Instancia. Una crisis que llevó al presidente del Gobierno, en su comparecencia del 3 de septiembre en el Congreso, a reprochar al líder de la........
