El tren avanza… y Bolivia se asusta
En Bolivia pasa algo fascinante: cuando alguien habla de integrar el país, de unir occidente y oriente, de hacer logística en serio… de pronto aparecen los guardianes de la sospecha. Después de veinte años. Veinte… ¡Si Señores!!
Durante dos décadas, las redes ferroviarias del país han operado sin titulares épicos, sin aplausos, sin discursos patrióticos. Han movido carga, han sostenido comercio exterior, han mantenido empleos, han resistido bloqueos, crisis políticas, pandemias y gobiernos de todos los colores. Pero nadie se rasgaba las vestiduras.
Ahora, cuando se empieza a hablar de integración ferroviaria nacional, de interconexión estructural, de visión país… entonces sí. Entonces aparecen las conjeturas. Las susceptibilidades. Los fantasmas. Y los expertos de un teclado llamado País… y comentado en un Cabildeo.
En la Cumbre Ferroviaria realizada en Santa Cruz, se habló —por fin— de logística estratégica,........
