El país de los apellidos rentables
En Bolivia, emprender es difícil… salvo que el emprendimiento consista en nacer con el apellido correcto. Ahí sí, el retorno de la inversión es inmediato. Porque cuando la identidad se pierde, un apellido se convierte en mala palabra y el miedo se apodera, nace la hipocresía social, de quienes aprovecharon el momento y se convirtieron en “exitosos” empresarios.
En los últimos meses, la prensa ha comenzado a hacer lo que siempre debió hacer: preguntar. Preguntar cómo es posible que, en un país donde el ciudadano promedio lucha por sobrevivir, aparezcan jóvenes de poco más de 30 años con patrimonios que —según diversas denuncias públicas— incluirían decenas de bienes inmuebles, vehículos de alta gama y movimientos financieros difíciles de explicar bajo cualquier lógica empresarial tradicional.
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Pero tranquilos… seguro fue un “startup”. Uno muy exitoso. Tan exitoso que no dejó huella de esfuerzo, pero sí de privilegio.
El nombre que más........
