El centralismo… pero ordenadito
«Lo haremos de manera ordenada.» Confieso que la frase del presidente Rodrigo Paz me devolvió la tranquilidad. Porque durante la campaña electoral nos aseguró que la distribución de los recursos entre el Gobierno Nacional y las regiones sería una prioridad. Era uno de esos compromisos que despertaban esperanza en quienes, desde hace décadas, ven cómo el país produce riqueza en las regiones y la administra desde un escritorio en la Plaza Murillo.
Hoy descubrimos que aquella prioridad sigue vigente… Solo que ahora será «de manera ordenada.» Y en Bolivia, cuando un político agrega esa expresión, uno entiende que el calendario deja de ser administrativo para convertirse en político.
Después de todo, el centralismo no nació con este gobierno. Tiene prácticamente la misma edad que la República. Durante doscientos años Bolivia construyó un Estado donde las regiones generaban riqueza y el poder central decidía cuánto devolverles, cuándo devolverles… y, sobre todo, a quién devolverles.
Pasaron gobiernos conservadores y liberales; Pasaron militares y civiles; Pasó la revolución del 52; Pasó el neoliberalismo; Pasó el socialismo del siglo XXI; Cambiaron las banderas, los discursos y los colores partidarios.
Lo único que jamás cambió fue la extraordinaria facilidad con la que el poder central administró los recursos de todos los bolivianos… como si fueran propios.
Hubo gobiernos que administraron pobreza; Otros........
