Bolivia: el país que tenía dos océanos… pero no encontraba los rieles
Durante veinte años nos explicaron que Bolivia estaba condenada por no tener mar. Curiosa explicación para un país ubicado exactamente en medio de dos océanos.
Mientras nosotros discutíamos si el imperialismo, el neoliberalismo, el capitalismo o probablemente Mercurio retrógrado tenían la culpa de nuestros males, Brasil producía; Chile y Perú ampliaban sus plataformas portuarias; Paraguay desarrollaba logística; y el comercio mundial hacía lo que siempre hace: buscar el camino más corto, más barato y más eficiente.
Bolivia, entretanto, tenía ferrocarriles en Oriente y ferrocarriles en Occidente, solo olvidó un pequeño detalle: unirlos.
Veinte años de discursos sobre la Pachamama, industrialización, soberanía y corredores bioceánicos, y todavía tenemos dos redes ferroviarias que se miran de lejos como parientes peleados en un matrimonio: saben que pertenecen a la misma familia, pero nadie consigue sentarlas en la misma mesa. Y ahí podría estar una de las grandes oportunidades económicas de Bolivia. No mañana. Ahora.
El propio Gobierno de Rodrigo Paz Pereira ya ha colocado nuevamente la interconexión ferroviaria sobre la mesa. El Ministerio de Obras Públicas reconoce que las redes Oriental y Andina permanecen desconectadas y sostiene que su unión es necesaria si Bolivia pretende convertirse en paso entre Atlántico y Pacífico. Incluso ha señalado que la ruta debe determinarse mediante estudios técnicos, sin cerrar prematuramente una alternativa.
Hasta ahí, magnífico. Ahora falta hacer algo revolucionario para la política boliviana: pasar del discurso al Excel. Porque el Corredor Bioceánico no se construye con patriotismo, discursos presidenciales ni hermosos mapas con flechas de colores. Se construye con toneladas.
Bolivia tiene algo que muchas veces parece no saber valorar. En el Oriente opera Ferroviaria Oriental —FOSA—, conectando Santa Cruz con Puerto Quijarro y Brasil. La propia compañía informa una capacidad superior a 3 millones de toneladas anuales y más de US$306,7 millones invertidos desde el inicio de la concesión. Además, el Fondo de Capitalización Colectiva administrado por la Gestora Pública posee aproximadamente el 49,91% de su capital, por lo que existe........
