La industria de la desgracia
Hemos de ser compasivos. No arremeter contra tantas personas que trabajan con integridad y altruismo. Por supuesto. Y asimismo señalar los incentivos perversos de lo que ya se ha convertido en una «industria de la desgracia». El sufrimiento de quienes huyen de África conlleva un evidente, escandaloso flujo de dinero. La propaganda que promueve el acogimiento masivo esconde que puede ser un mero negocio, apela a la humanidad, la lástima por tantas personas desarraigadas, pobres, sufrientes. Cualquiera con alma se siente conmovido viéndolas huir de sus países, su miseria… Pero la compasión no........
