Mesa para uno
Mesa para uno / La Provincia
La soledad se ha convertido en una palabra un tanto sospechosa. Parece emplearse con la gravedad clínica reservada para las enfermedades silenciosas o las catástrofes colectivas. Los periódicos hablan de epidemia, los gobiernos anuncian estrategias para combatirla, las aplicaciones prometen abolir la distancia entre los individuos. Vivimos, parece, en una época que considera la compañía un imperativo moral y el recogimiento una anomalía afectiva. Estar solos, para muchos, es un síntoma de fracaso social. Sin embargo, quizá convendría preguntarse si no hemos terminado confundiendo dos experiencias radicalmente distintas: el abandono y el deseo legítimo de retirarse del mundo. Existe un tipo de persona —discreta, introvertida, reservada— para quien la soledad no representa una herida, sino una forma de alivio. Personas que durante años han aprendido a interpretar una versión funcional de sí mismas para atravesar la vida pública sin fricciones. Por ejemplo, en el........
