Misiles y drones sobre Jerusalén
La estela de un proyectil sobre Jerusalén, este jueves. / EFE
La primera noche que fuimos al Muro de las Lamentaciones era jueves y había una multitud que lanzaba vigorosas imprecaciones junto a la pared del Templo, se movía con frenesí mientras leía y hasta vociferaba los libros sagrados junto a sus niños. El viernes, sábado y domingo no había gente.
Impresiona llegar a un lugar con cinco mil años de historia, tantas invasiones, destrucciones y conflictos, y que además es un referente para la mayor parte de la humanidad, las tres religiones monoteístas. Cuando divisas la ciudad desde el Monte de los Olivos ves la cúpula dorada de la Explanada de las Mezquitas y más allá la cúpula gris azulada del Santo Sepulcro.
Tras cruzar las murallas por la puerta de Damasco parece que has entrado en las galerías de un zoco pues abundan los vendedores, los aromas de los dátiles y las especias. Las calles son estrechas, y a medida que vas conociendo el barrio........
